UN PASO ADELANTE

Tenía muchas ganas de llegar a esa entrada y ahora que ya puedo escribirla, no sé por donde enredarla.

Como ya sabeis, la web ya está casi lista y yo estoy en un mezcla de ilusión y nervios. Ahora mismo estoy pensando más en lo que querría escribir, en la siguiente entrada, que en lo que contaba con escribir en esta. Ya lo sé, estoy un poco Loca de atar ^_^… Y aquí estoy, de vuelta a aburriros un poco.

Estamos en la parte en la que tenía que decidirme por una de las opciones que había encontrado.

Cuando la chica de Devuelving me llamó, me empezó a indicar en como entrar a una demo de la plataforma de franquiciado Devuelving, aquí es cuando descubrí a que se referían cuando hablaban de artículos de gran consumo. Ellos se venden como tu centro comercial online, pero viene siendo una droguería y perfumería; tienen mas cosas pero se resume a eso, a grandes rasgos. Primero me enseñó como vería la web el cliente final, los productos, la cesta de la compra, los gasto de envío. Luego en la parte del franquiciado, me habló de la gestión de precios, como hacer los cupones de descuento, como preparar las ofertas… Te explica que Devuelving te prepara la tienda web, con dominio incluido, te la mantiene, cobra a tus clientes, envía sus pedidos, soluciona incidencias, ofrece un servicio de personal shopper para que puedas pedir un producto si no lo hay en la web y, si es acorde con la tienda, ellos intentan conseguírtelo y, si en un futuro quieres, puedes cobrar por poner un barnner publicitario de quien quieras o añadir tu propia tienda, es un centro comercial, no? Añades tu tienda y la haces única frente a la de los demás franquiciados… entonces, le digo yo a la tan amable ‘Chica’: “Eso es mucho trabajo, ¿no? Perdona que lo dude, pero ¿vosotros que ganáis con todo eso?”. Ella sonríe (o eso intuyo, es una llamada telefonica, no lo olvidemos) y me contesta: “Sí, es mucho trabajo, pero nos interesa que os vaya bien, así que, estaremos aquí para ayudarte en lo que necesites, porque nosotros nos llevamos comisión encima de tus ventas”

Vale, ahora caigo, soy comisionista.

Hablamos de algunas cosas más y terminamos la llamada telefónica. Ella quedó en enviarme un pre-contrato por si lo quería consultar con algún abogado (claro que quería y lo hice)  y un plan de viabilidad por si tenía que ir al banco y pedir un préstamo.

La verdad es que acabé la llamada telefónica bastante convencida. Yo hice mis deberes con todas las franquicias que me interesaban, busqué en foros opiniones para saber un poco a que atenerme y de Devuelving había tres o cuatro opiniones contadas que decían que cumplían. Dos de ellas decían que no sacaban mucho, solo un extra y otro hablaba de sueldo digno, así que la llamada fue la guinda que faltaba.

En una mezcla de dudas e ilusión pensé que, poquito a poco, pero que esa era mi oportunidad. Empecé a darle vueltas en como pedir un préstamo, buscar un gestor, pedir asesoramiento… De repente me encontré con un sinfín de cosas que hacer y me sentí realmente abrumada.

Dicen que cuando te desequilibras mental y/o emocionalmente, enfermas. A mí me coincidió. Después de llamar a la chica del banco y comentarle lo que quería hacer, (ella casi me convenció de que era una estafa, no podía ser tan fácil u honesto) yo, decidida a no echarme atrás, pedí cita para personarme allí y pedir un préstamo y, ENFERMÉ.

¿Os lo podéis creer? Yo allí, dispuesta a emprender y hacerme millonaria, enferma en mi cama con una sinusitis que flipaba. Y por si fuera poco mi caracolito también se puso malo por esas fechas. No pude ir al banco el día de la cita -_-.

Pensé que fuera una señal del destino. Que a lo mejor no tenía que ser. Que seguro se me daría fatal.

En ese mar de dudas, me llaman los de Quinius. Yo les dije la verdad, que lo de ellos tenía muy buena pinta pero me había decidido por una franquicia más económica. Entonces al amable chico se le fue la olla: “Yo no sé que franquicia has escogido, pero la gente me pregunta mucho por una Devuelving y yo la tengo muy estudiada, no puedes comparar lo suyo con lo mío, ellos tienen once mil productos, yo te ofrezco un millón. Ellos te ponen una web pero yo te ofrezco AMAZÓN.”

Si ya tenía dudas, dudé más.

Así que él y yo empezamos un ‘estira y afloja’. Le empecé a preguntar cosas del dossier, como: “si es dropshipping, porque incluis el servicio de gestión de mercancías de Amazón”, “¿cuál es mi labor, entonces?”, “puff, yo lo de trabajar con Amazón, no lo veo”. El me explicó que sí, era dropshipping pero que realmente, yo hacía el pedido al provedor, lo pagaba, el provedor lo enviaba al cliente final y si el cliente final no lo devolvía, Amazón me pagaba a los 15 días, mas o menos; que mi labor sobretodo sería de atención al cliente y la verdad es que Amazón siempre protege al cliente final, pero que a ese respecto pocos problemas tendría…

Che, che, che, espera un minuto, ¿me estaba diciendo que después de la inversión, que no era pequeña, yo tenía que tener dinero guardado para pre-comprar el producto?

El me aseguró que era rentable, que compensaba y repitió algo que ya había oído, “para ganar dinero, tienes que invertir dinero”. Yo cerré la conversación con la excusa de que tenía que volver a leer el dossier.

Lo pensé mucho. Largo y detenido. Tuve ganas de poder invertir en ellos en vez de en los otros. Le di vueltas y vueltas. Amazón es muy grande, pero así y todo, está en Internet, así que es mas pequeño que Internet, a lo mejor me encontraban antes. Pero si ya me costaba pedir le al banco lo otro, imagínate el doble.

Rechacé a los de Quinius descaradamente por el money. Daba igual si era mas rentable si yo no tenia el dinero. Así que me armé de valor y volví a pensar en el préstamo para Devuelving.

Y de repente, ¡conseguí un mecenas! Sin buscarlo y casi sin querelo, encontré a alguien dispuesto a perder toda la inversión si algo salía mal y a cobrar sus comisiones también, claro, si todo salía bien. A mí me parecía mucha responsabilidad y pensé rechazarlo. Y entonces me dí cuenta de que lo estaba volviendo a hacer, echarme atrás, poner excusas para no intentarlo, por si acaso fracasaba.

En españa en el 2016 se constituyeron sobre 100.000 empresas y cerraron sus puertas cerca de 27.000 empresas. Numeros altos hasta para España. El NO ya lo tenía, habría que ir a por el SÍ, a lo mejor no entraba en las estadísticas de cierre del 2018.

Lo primero que hice una vez asegurada la inversión, fue comprarme un portátil, luego me abrí una cuenta en WordPress, Twitter e Instagran. Con la primera entrada del blog, estaba buscando gestor^_^´.

Encontrar gestor fue otra problemática importante porque no conocía a nadie que recomendara a su gestor, hasta que cuando estaba decidida a ir solicitar los servicios del primero que me dió presupuesto una amiga me recomendó el suyo, fui un poco por compromiso.

Buscando gestor, descubrí que en mi ciudad no hay muchos que entiendan los negocios online. No tengo claro que mi gestor lo controle, pero la verdad es que me inspiró confianza y decidí hacerlo todo con él.

Llegados a ese punto, con la sensación de que me queda mucho por escribir y me he saltado partes, quizás importantes, me voy a despedir. Esta entrada va con retraso y está escrita a cachos, pero la he escrito y como me está resultando un verdadero desafío no abandonar todas las iniciativas que he empezado, me siento incluso orgullosa de mí misma.

Lo que os puedo asegurar es que en verdad cuanto mas cerca lo veía, mas aterrada me sentía. Más pensaba que eso no era para mí, que emprender es de locos y que estaba cometiendo una gran locura.

Que le vamos a hacer, estoy Looca de Atar.

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Las franquicias

Muy buenas a todos y a todas.

Una vez mas me retrasé en entrega del post, uff. ¡Eso es un desastre!

Y por si fuera poco, se me acumula el ‘chollo’ porque ‘Mis Muy Distinguidísimos Aburridos Lectores’ ¡¡¡YA TENGO TIENDA ONLINE!!! Aún no os voy a dar el enlace, porque tengo mucho trabajo manual de momento, pero, ya es mía y en principio ¡funciona!

Y con estos ánimos, Loca de atar vuelve a llenar vuestro tiempo de cosas sin trascendencia.

¿Por dónde íbamos? Ah, sí, la búsqueda de franquicia.

Fui a mi querido ‘San Google’ y escribí “franquicias de tienda online”, como no, aparecieron las clásicas webs destacadas y por alguna extraña razón entré en franquiciasvip.com pedí información sobre todas las franquicias que había disponible en la pestaña de negocios online y que se ajustaban al presupuesto. En especial, me llamaba la atención Quinius y Devuelving. No tenía muy claro de que iban pero, así, en la intuición, eran las que más me llamaban.

Esperé unos dos días, pero no obtuve respuestas, así que me puse a buscar otra vez y en esa ocasión volví a entrar en 100franquicias.com,web en la que ya había entrado la primera vez que miré franquicias.

Aquí os he de hacer un inciso. Si entráis en 100franquicias.com y pedís información sobre alguna, preparaos para recibir muuuchas llamadas telefónicas y correos electrónicos, porque, aunque no pidáis información en más de una o dos, la información de las demás os llegará de igual manera y os saldrá por las orejas.

Me pasé tres semanas leyendo dossieres de franquicias. No todas eran online aunque por lo menos se movían casi todos por el ámbito de las comunicaciones y telemáticas (no sé si utilizo bien la palabra, la verdad).

Os voy a resumir un poco de lo que a grosso modo me llegó. (En el futuro me gustaría añadir enlaces a algunas de ellas, pero ahora mismo, me es imposible el trabajo de investigación y peticiones de permisos)

Los que primero me llamaron fueron los de ADRmedia, si no me equivoco (perdonad, pero de verdad me llamaron tantos franquiciadores y leí tantos dossieres que ya lío los nombres y la verdad es que no me acuerdo con exactitud, la idea del blog es posterior)

-Hola soy ‘Voz de Comercial Guaperas’ de AdrMedia y llamo porque has solicitado información sobre nuestra franquicia, háblame un poco de ti, ¿a qué te dedicas?

-Ehh, hola, Sr. Guaperas, habías dicho, ¿no? ¿Puedes repetir de donde llamas?

-Oh, perdón, es que hablo muy rápido. Llamo de Adrmedia.

-Ok, recuerdame de que iba la franquicia que solicité información a más de una”

No voy a enredar mucho con esa conversación porque quiero hablar de otras cosas, pero, la recuerdo mucho porque fue la primera. La cuestión es que el acabó preguntándome en que ciudad vivía, porque claro, no podía haber demasiados franquiciados en el mismo sitio, yo tenia que tomar una decisión rápida porque luego yo tenia una entrevista personal para saber si daba el perfil, tenia que estar dispuesta a dedicarle muchas horas diarias, y que era incompatible con un trabajo por cuenta ajena… Uy, que me alargo. Resumiendo, que yo tenia que pagar el canon de la franquicia para trabajar de Comercial a puerta fría vendiendo soluciones informáticas.

No cumplía ninguno de los requisitos. Así que amablemente le dije que no me interesaba sin dejarle espacio a peros

Cuando repasé el correo electrónico, había el dossier informativo de dicha franquicia y el de otras dos más, en ese momento empecé a intuir que algo no iba a ser exactamente como yo esperaba. Me estaba llegando más información de la que yo había solicitado, y lo peor es que justo las que yo había solicitado, nada de nada.

Al final vi que podía separar las franquicias en tres lineas generales: para hacer de comercial a puerta fría ( te venderán que siguen un método), para montar una tienda física y las tiendas online.

He de reconocer que de las de convertirte en comercial había alguna muy interesante, Como PubliPan o PubliVaso (que venían siendo lo mismo) que se trataba de regalar bolsa de pan o vasos con publicidad pagadas por los interesados a unos terceros, algo así como: tienes una panadería y el pan lo vendes con las bolsas regaladas que están cubiertas de publicidad que ha pagado la de la mercería Deenfrente, la farmacia Curalotodo y el podólogo Piesalaire. Tenía muy buena pinta, pero la inversión estimada era de 45000€ para el primer año (eso venía en su plan de viabilidad, os lo prometo, aunque estoy convencida de que esos precios, por lo menos en mi ciudad son rebajables). Como podéis imaginar, pasé bastante. La mayor parte de las otras se resumía en publicar revistas para publicitar los comercios de tu ciudad o lo mismo en una página web.

De las de tener tienda física (que aún no entiendo porque me enviaron información de estas) retuve la información de VoySpeak, que me pareció bastante completita, era una especie de Todo en uno. Necesitaba un local pequeñito, para montar algo parecido a The Phone House: complementos y dispositivos móviles, contratos con las principales compañías telefónicas, seguros y página web para hacerlo también por la red. Seguía sin cumplir los requisitos del Plan B, pero me entretuvo unos días (yo como una mamá pesada,bueno, mamá soy, y siempre que veo algo que me parezca a mí que le podría ir bien a mis hermanas o amigas doy mucho la lata con abrir en sociedad o así, no lo puedo evitar).

Y por fin las que me interesaban, que curiosamente, fueron las últimas en enviarme sus respectivos dossieres. Me escribieron cuatro: Avant eComerce by oferalia, Empresario 2.0, Quinius y Devuelving.

Cada una de ellas me gustaba por una razón, Oferalia, por su precio; Empresario 2.0, por la idea en sí; Quinius, porque era justo de dropshipping y Devuelving, pues Devuelving no sé porque me gustaba porque la verdad es que fue la última en escribirme (mas de dos semanas tardaron) y sobre ella pedí información en dos webs distintas, ¿os acordais? y ofrecian demasiadas ventajas para ser verdad.

De Oferalia me chiflaba el tamaño de la inversión, aunque me cobraran canon de publicidad mensualmente, durante un año de contrato renovable, para empezar, era justo el precio que barajaba desde un principio, se trataba de una tienda online, podías elegir entre unos cuantos sectores sólidos del mercado, pero cuando busqué opiniones en la web sobre ellos, las pocas que encontré fue que no cumplían.

Empresario 2.0 (creo que también se hacen llamar de otra manera, pero ahora mismo no me acuerdo) era la idea del siglo, pero no me inspiró mucha confianza (tampoco ayuda que haya más de una web llamándoles estafadores y organizando plataformas de afectados). Ellos trabajan con esa premisa tan de moda que es la de que te tienes chapar una videoconferencia web; tuve la mala suerte de no poder verla en directo, así que cada vez que Caracolito se ponía a llorar o necesitaba algo, tenia que parar la videoconferencia y como consecuencia volver a verla del principio (fue una mañana muuuuy laaarga).

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que os están vendiendo la moto pero, por alguna extraña razón, no podéis dejar de escuchar? Se pasó 45 minutos de videoconferencia contándome su vida para explicar muy a largos rasgos en 5 minutos de que iba la franquicia. La idea era la pera limonera, salvo que la inversión en el mejor de lo casos ascendía a 30000€ o a 100000€ en la opción más completita, no me acuerdo de si con IVA o sin él. Se trataba del acceso a una plataforma de recopilación y tratamiento de datos sobre las ventas de Amazón; el programa te daba una larga lista de los productos más vendidos en Amazón y su rango de precios; luego tu piensas en como mejorar el producto, se lo dices a tus franquiciadores y se empieza un proceso de negociación de la producción y distribución de ese producto. Suena perfecto. Es un producto que ya se vende y le has añadido una mejora, se venderá seguro. ¿Veis el fallo? El Chico que pone cara al producto tiene una labia impresionante.

Los de Quimius, me mandaron un dossier (de esa también pidiera información en la primera web y también fueron de los últimos en contestar) y me llamaron una semana más tarde. Tenían puntos no muy claros en el dossier (pero es una franquicia, no os extrañéis, lo comenté en la primera entrada) pero en general, eran claros: se trataba de una tienda en Amazón, venta dropshipping y ellos se encargaban de casi todo. La inversión me parecía excesiva, para mí bolsillo, pero el negocio me pareció prometedor, aunque trabajar con Amazón me causa resquemor.

De Devuelving, primero me llamo una Chica (tiene voz de más mayor que yo), se presentó, y me comentó que me enviaba el dossier por correo y que para después de leerlo concertaríamos una cita en la que debía estar delante del ordenador y disponer de unos 40 minutos para que me explicara todo. Exactamente así se hizo, yo lo leí, concertamos la cita, ella me llamó ( con algo de retraso, pero la perdonamos), me explicó como funcionaria todo, en un mundo ideal. ¡Era perfecto! La inversión no era pequeña, pero me parecía pagable. Demasiado bueno para ser verdad. En Devuelving, te ofrecen todo ‘hecho’ y la gran duda que surge es ¿qué ganan ellos vendiendo la franquicia? Funcionan en régimen Dropshipping pero niegan rotundamente serlo, al parecer hay muchas cosas sobre el dropshipping que no sé, son muy ‘rariños’.

Después de casi un mes con lecturas de dossieres y llamadas telefónicas tediosas. Me tomé unos días para digerir el tema. La verdad es que en mi opinión las dos tenían ventajas y digo dos, porque no quiero mentir, descarté a Oferalia por dos opiniones malas que vi en red y a de Empresario 2.0 por la inversión. Quinius era ligeramente más cara que Devuelving (la verdad es que con IVA, era el doble), pero también ofrecía otro tipo de ventajas.

Me costó un mundo decidirme. Si los avatares del tiempo y el destino estaban de mi parte (otra vez gracias marido), ya solo tendría que pelear por una franquicia.

Había que ir a por ello.

P. D.: Creo que no deberíamos fiarnos al 100% de la opiniones de las redes, hay gente que solo quiere ver arder el mundo y nunca sabes a quien estás leyendo. Por otra parte, creo que si dedicas tu tiempo a cosas productivas, no tienes tiempo para andar criticando la gente por ahí, supongo que es que a mí me cuesta horrores pararme a hacer cosas en el ordenador y me llevo un poco mal con escribir en el móvil, así que si tengo que escribir malas palabras sobre alguien o algo, solo de pensar en el tiempo que me lleva, desisto.

El Plan B

Hola una vez más. Empezaré contando que me cuesta un mundo escribir las entradas y está última me tiene frita.

Hagamos un inciso. Aunque inicialmente contaba con escribir detalladamente acerca de eso en el futuro, me hace ilusión teneros un poco al día:

  • Punto primero: ¡Ya tengo dominio! Me costó una encuesta un “poco” fallida en Facebook y muchos whatsapps a las once de la noche, pero bueno, la indecisión es una calidad intrínseca de mi persona.
  • Punto segundo: logotipo, ¡hecho! La verdad es que no me gustan mucho los colores, pero en su conjunto me resulta alegre y dinámico. En el futuro me planteo hacer un concurso en Facebook para cambiar el logo a un color que sí me guste.
  • Punto tercero: Web. En ese punto me pregunto si los informáticos me odian o es sencillamente que no tengo ni idea de estética. Cada cambio que solicito, queda mucho peor que lo que me mandan inicialmente. En ello se me ‘quemarán las pestañas’ esta noche.

Terminado este inciso, vamos allá, Loca de atar intentará no perder la costumbre y aburriros un poco antes de dormir. Dicen que el aburrimiento es muy bueno para dar sueño y en los niños al parecer, es en su justa medida, un estimulante de la creatividad.

Os recuerdo, mis palabras (lo copié y pegué, no os engañaré):

Teniendo eso claro, mi plan B tenia que cumplir unos requisitos, tenia que ser compatible con mi trabajo, a poder ser desde casa, tener baja inversión (si lo de ahorrar no es lo nuestro, imaginaros con un bebe de camino que todo lo que ves en las tiendas es monísimo) y sobre todo tenia que tener un rápido arranque, tenia que estar en funcionamiento antes del parto y luego a poder ser funcionar solo. No pedía nada, poca cosa.

En esta ocasión, el plan B tenía que adaptarse aún más, porque ahora no se trataba sólo de una cuestión económica, se trataba de algo más. Se trataba de no más excusas, así que me puse a pensar en todas las cosas que quería hacer y que necesitaba para conseguirlo.

  • Quería sacarme el carnet de conducir

  • Quería ser más ordenada

  • Quería perder esos kilitos que cogí el ultimo año (y no, no es por el embarazo o el pos-parto, esos los perdí. Son esos que gané después)

  • Y sí, quería una segunda fuente de ingresos, una mía. Esa fuente de ingresos que les permite a las mamás en mi situación, comprarse ropa sin sentirse culpables o ‘no cocinar’ más a menudo.

Vale, quería todo eso y he de admitir que algo más también, pero he aprendido a no pasarme de avariciosa y aspirar las cosas de ‘a poquitos’. Así que sabiendo eso, me puse a dibujar el plan.

Lo primero ordenar las cosas. Ser más ordenada y perder peso no dependen de factores externos, así que bueno, es ponerse. Los otros puntos iban correlacionados.

  1. Dieta y ejercicio, hay que buscar la manera de hacerlo

  2. Hay que empezar a limpiar cajones y deshacerse de cosas que no se usan

  3. La fuente de ingresos hay que encontrarla

  4. Una vez tenga la fuente de ingresos, hay que sacarse el carnet, ya va siendo hora

Voy a centrarme en el punto tres. Le di un par de vueltas y decidí que la idea original del Dropshipping podría encajar a la perfección y empecé a buscar tutoriales de como meterme en ese mundillo. Vale, aquí no sé como lo hace la gente porque no es tan fácil como parece. Lo primero era decidir qué vender. Puf. Luego como tenía qué hacer para negociar condiciones y envíos con los proveedores, aquí he de decir que yo soy muy fan de pagar para que me lo den hecho, hay webs que hacen de intermediarios, creo que shopify.com me valía. Otro puf enorme. Y luego estaba la normativa. Soy una miedica, todo se hace en regla, con su alta en autónomos y su pago de impuestos. Aquí fue cuando me empecé a echar ‘pa tras’. Nadie se ponía de acuerdo en la red respecto a que normativa siguen los de Dropshipping, me quedé con la idea de que había ahí un hueco legal. Estaba en tierra de nadie.

Voy a ser sincera, aparqué la idea del dropshipping unos días. Y ya no estaba ordenando cajones, ni haciendo ejercicio, mucho menos dieta (los que me conocen, saben que el punto, dieta, es un poco complicado, no hice dieta siquiera para mi boda).

Punto filosófico: una tiende a pensar que avanzar en la vida es coger un camino recto, pero, la verdad es que no. Salir de una depresión, es un camino duro y largo, empiezas con un día bueno y cinco malos, hasta que llegas a lo normal, un día malo y cinco buenos y aprendes a normalizar los días malos. Cumplir una meta es más o menos igual, un día las circunstancias se dan y los astros se alinean y otros cinco días, pierdes la fe y quieres desistir. Es fácil pensar en acomodarse en esos cincos días.

Pero, ¡NO! No podía darme al lujos de abandonar otra vez, de esa vez no. Echar la culpa a la vida que te ha tocado vivir no puede seguir siendo conmigo. Todos llevamos a espaldas nuestras cruses, con nuestras perdidas pero también nuestras victorias, todos avanzamos a un pasito para adelante y cinco para tras, así que NO, definitivamente NO. No a la inercia de seguir igual. No a vivir sin intentarlo una vez y luego otra y otra más y mil más si hace falta.

Lo que más me preocupaba del plan B era el dinero extra, así que volví a preguntarle cosas a ‘San Google’. Pensé en Wallapop, parecía una buena manera de conseguir dinero para la inversión. Cuando barajé esa posibilidad, busqué la compra de stocks, me pareció una buena opción para empezar en “B”. Entré y me registré en solostocks.com. Todos los proveedores pedían que fueras autónomo o empresa. Opción desechada. Tampoco me convencía del todo y yo, la verdad es que soy una miedica, hacer negocios sigilosamente, no es lo mío.

Lo del dropshipping seguía gustándome pero, algo no terminaba de encajar. Así que de repente se me ocurrió mirar franquicias, así, de la nada, por aburrimiento. Y de repente pensé y ¿si tienen alguna franquicia para hacer online? Una franquicia tiene un montón de ‘peros’ pero viene hecha, solo tienes que seguir el modelo de negocio que te venden, habría que elegir una de las que haya, y hay muchas, y ponerte manos a la obra y rezar a la diosa de la suerte (soy cristina, pero la verdad es que no sé que sant@ es el de la fortuna y la suerte).

Pues, ale, decidido, vamos a buscar una franquicia, malo será que no encuentre una, ¿no? Y si no, seguro que me inspiro.

Como podréis comprobar, no soy muy buena desarrollando planes, hay muchos puntos que habría que haber repasado, pero, en definitiva, allí estaba otra vez, buscando la manera de emprender, y ese era mí plan B, convertirme en un miembro más del club de los pringados, convertirme en en empresaria, o lo que es peor, autónoma.

Tomar las riendas

Saludos a tod@s, una vez más Loca de Atar está dispuesta a aburriros con sus cosas. En esta ocasión, me pondré un poco mas filosófica; creo que cuando decides hacer grandes cambios en tu vida, toca ponerse filosófico.

Leí en un libro que habitualmente criticas de la gente aquello que menos te gusta de ti mismo. No tiene mucho sentido, la verdad, pero la cuestión es que me di cuenta hace unos meses que había caído en la inercia y me había convertido en el tipo de persona que más me desquicia, me convertí en Sra. No es culpa mía.

El verano pasado empecé a preparar las oposiciones de Correos. En Diciembre surgieron imprevistos, mi caracolito se puso malo y estuvimos unos días en el hospital. Dejé de estudiar y ya no me volví a poner. Encontré una buena excusa y lo dejé. La cuestión es que mi vida seguía siendo un caos y entre la excusa de los niños, la casa y el trabajo, volví a sentirme “atascada”.

Me desquicia la gente que siempre está poniendo excusas para no ser feliz y me di cuenta de que me volví así. ‘Estoy gorda y no me gusta’, pues a hacer dieta y ejercicio se ha dicho; ‘no me gusta mi trabajo’, pues busco otro; ‘necesito dinero’, pues busco opciones. Si una no se siente plena, pues hay que buscar la manera de sentirse así. A veces no es fácil, casi nunca lo es, pero las cosas que realmente valen la pena suelen ser difíciles de conseguir.

Una de mis tías me dijo: “cuando no puedes cambiar algo que te molesta porque en realidad es ajeno a ti busca la manera de cambiarlo en ti o hacer que eso no te moleste.” No tengo muy claro que haya entendido lo que me quería decir en realidad. Hay mucha situaciones en mi vida que NO puedo cambiar, lo que me tiene bastante frustrada en general, pero también es cierto que en el ultimo año me he dejado llevar bastante por la corriente.

Creo que hay cosas que son una cuestión de tiempo pero, hay otras, que no. No tendré ahorros si no empiezo. Hoy. No adelgazaré, si sigo comiendo lo mismo y de la misma manera o si no hago ejercicio. No seré mas ordenada si siempre espero a mañana. Dicen que Querer es Poder, lo que no te dicen es que no basta con desearlo, hay que ser ‘pro-activo’ (una palabra que le gusta mucho a super Anichán), hay que espabilar.

Ser madre es genial (con todos sus pros y contras) y mil veces me volvería a casar con mi marido. Me encanta mi trabajo y la gente con la que trabajo. Pero quiero más en mi vida y creo que aún no es el momento para dejar de aspirar a más. Quiero ver mundo. Quiero ayudar a la gente. Quiero aprender cosas, perfeccionar cosas que ya sé, probar comidas raras, ponerme ropa excentrica. Quiero enseñarle a mis hijos lo grande que es el mundo y que más allá de nuestro barrio, ciudad 0 país hay otras formas de vivir y pensar y antes tengo que saberlo yo para poder contarselo.

Por fin decidí que no me voy a sentir egoísta por querer más; que no tengo por qué cometer los mismos errores que mi madre si soy un poquito ambiciosa, que no le saco todo el partido que podría a la vida, a mí vida, y que tengo que hacer algo, lo que sea, para cambiarla. Tengo que tener claro lo que quiero y por lo que peleo (esa parte siempre cuesta más) y pelearlo.

Es hora de tomar las riendas de mi vida.

Es hora de elaborar un plan B y ponerlo en marcha. Sin excusas, sin dejar para mañana, sin inercia.

Es hora de ser feliz cueste lo que cueste llegar allí.

Y volvemos a lo mismo

Hola, bienvenid@s. Loca de atar vuelve al ataque.

No voy a enredar demasiado con lo interesante, mejor aburriros con lo que al blog nos atañe, pero sí que os voy a contar que después de ese primer pensar en emprender fallido pasaron algunas cosas ¿Cómo diría yo? ¿Emocionantes? Sí, quizás esa sea la palabra ¡emocionante! Uy, que me enredo… La cuestión es que mi novio me pidió en matrimonio. ¡¡yupiiiiii!! ¡¡Nos casamos!! Y como si casarnos no fuera suficiente locura… esperad que lo interesante os cuento luego que ahora toca aburriros.

Unos meses después de la boda, conseguí el trabajo que llevaba años buscando. Jornada intensiva de mañana, de lunes a viernes y festivos universitarios, el sueldo no era una maravilla, pero para lo que tenia que hacer y con la promesa de poder llevar a mi bicho-palo al trabajo si alguna vez se ponía enfermo, yo me sentía realmente feliz (hace dos años de eso y sigo estando encantadísima con mi trabajo).

Lo interesante es que al mes de conseguir ese super trabajo, me quedé en estado. ¿Os dije que mi marido y yo estamos como regaderas? Estábamos todavía mas felices.

Pero por alguna razón nunca me dejo ser demasiado feliz, es algo así como no mal acostumbrarse, y pensé lo que infelizmente muchas mujeres trabajadoras piensan cuando se quedan embarazadas: ¿me quedaré sin trabajo? ¿podré coordinar trabajo y maternidad?

Así que, con ese temor en mente, un par de meses después volví a preguntarme: ¿Por qué no montar un negocio? ¿Serían los avatares del tiempo y del destino?

En esa ocasión tenia tres cosas muy claras, la primera era que deseaba más volver a ser mamá que tener empleo, la segunda era que me encantaba mi trabajo y la tercera era que necesitaba un plan B.

Teniendo eso claro, mi plan B tenia que cumplir unos requisitos, tenia que ser compatible con mi trabajo, a poder ser desde casa, tener baja inversión (si lo de ahorrar no es lo nuestro, imaginaros con un bebe de camino que todo lo que ves en las tiendas es monísimo) y sobre todo tenia que tener un rápido arranque, tenia que estar en funcionamiento antes del parto y luego a poder ser funcionar solo. No pedía nada, poca cosa.

Ahí voy otra a vez a ‘San Google’ a preguntarle que me contaba de los negocios desde casa, los negocios online, los negocios de baja inversión.

Vale, con la boca pequeña y un poco de vergüenza, os cuento que se me pasó por la cabeza lo de ser trader, si otros podían ¿porque yo no? (hay muchas respuestas a esa pregunta, creedme), hasta encontré un curso que impartía un brasileño al que le va muy bien, por cierto (ah, y aprovecho para decir, aunque no es trascendental, puro cotilleo, que tengo doble nacionalidad y una es como podéis imaginar la brasileña), y estaba dispuesta a pagarle y todo para que me enseñara como no perder todo mi dinero. No alargaré mas en ese tema.

Lo que descubrí en a aquel momento, fue el concepto dropshipping. Tú montas una tienda web, anuncias los productos de ‘otros’, la gente te los paga, pero son los ‘otros’ los que envían esos productos a ‘tus’ clientes. Solo tienes que montar la tienda y voila, ¡venderá solo! Internet es para todos y malo será que no caiga alguien periódicamente en tu web, la cotillee y hasta compre en ella. ¿Decidme que no es genial?

Decidí seguir dándole vueltas a la idea y cuanto más la pensaba, mas me molaba así que también seguí preguntándole a ‘San Google’ ¿Cómo no? Para los interesados, hay un montón de webs que te ofrecen una membresía por módicos precios para ofrecerte un fichero de proveedores, así como hacer de intermediarios con los mismos (en su inmensa mayoría chinos) y hasta, si pagas un poquito más te seleccionan, los mejores proveedores, aquellos que mejor funciona (eso va sobre todo en la satisfacción del cliente final respecto a producto que ha comprado, cuando le ha llegado y como, a “grosso modo”).

El primer paso era, ¿Cuánto cuesta montar una tienda online? Deciros que no encontré mucha información acerca de un numero aproximado, cosa que entiendo porque son cosas que no tienen un rango de precios muy definido. Pero sí, que encontré uno que los enumeraba muy a largos rasgos y cuando lo terminé de leer, me pregunté a mi misma cuanto diablos costaría montar una tienda online teniendo que tener stock, porque una de dropshipping no salía todo lo económica que yo esperaba.

Yo pensaba que lo duro y caro era montar la tienda, lo demás, coser y cantar. Pero tienes un montó de mini decisiones y mini gastos que ir añadiendo, y al final cuando hice una estimación de lo que me costaría hacerlo bien, hablábamos de más de 3000. Dominio y hosting, algo que se llama Theme, TPV y un modulo para que funcione el TPV, hay que mirar lo del SEO (no sirve de mucho estar en internet si no sales en las primeras páginas), certificado SSL, la gestoría. La lista seguía y aún no pensara siquiera en los proveedores.

Y aquí vuelta a lo mismo. Sin dinero y con un bebe de camino, decidí por segunda vez que eso de emprender no era para mí, aunque de esa vez sencillamente lo dejé pasar, no me frustré, ni le eché la culpa al destino, sencillamente no hice nada.

Eso no es para mí

¿Alguna vez pensasteis emprender? Pues esto va de una ‘Loca de Atar’ que decide montar como podréis suponer, una tienda, para ser específicos una online.

Mi idea es aburriros a los que caísteis aquí por casualidad con preámbulos (realmente, lo que me ha pasado hasta ahora respecto a este tema), por lo menos mientras no hay tienda que enseñar y publicitar.

Para que nos situemos un poco ¿que mejor que batallitas familiares? Mi madre siempre fue una mujer de armas tomar, madre soltera con tres hijas, el hombre y la super mujer de la casa. Siempre llegamos a fin de mes mas bien escasos, pero no fue por falta de intentarlo. En toda la vida que recuerdo, mi madre estaba metiéndose o planeando meterse en uno o varios proyectos, cabellados o descabellados, en busca de una mejor calidad de vida. La casa, el coche que nunca llegó, una empresa tras otra. Como mi madre era una soñadora y no tenia termino medio, también la he visto salir muy mal parada de alguno o muchos proyectos.

Como cabe imaginar, yo, eso de ¿emprender? No, gracias. Eso no es para mí.

Hasta los 26 ni se me pasó por la cabeza semejante cosa. Muy trabajoso, muy complicado, muy ¡arriesgado! No, definitivamente, no. Mejor trabajar tus horas y el día que toca, cobrar tu sueldo. Los problemas de logística, para el jefe, que seguro está loco, que emprender, no es para gente cuerda.

Total, que a los 26, me costó algo encontrar un trabajo compatible con ser madre soltera. Mi madre había viajado a otro “plano de existencia” y si bien es cierto mis dos hermanas y el de aquella mi novio, me ayudaban bastante, los horarios, no cuadraban.

Así que ¿Por qué no emprender? Lo primero que pensé fue que necesitada una idea, pero tenia que ser ‘la’ IDEA. Una amiga que se hizo la misma pregunta y me recomendó que buscara una franquicia así tendría el respaldo de un nombre reconocido.

Ahí voy, toda convencida a preguntarle a “San Google”: ¿franquicias?

No me acuerdo en que página entré, pero me llegó, porque la verdad es que no miré más. De Aquella podía filtrar por inversión, así que busqué la sesión de las baratas. Vi de todo. Me inspiré y desinspiré. Hay un sinfín de franquicias, para todo tipo de persona, para casi todos los bolsillos. También descubrí en ese momento que unas son ‘casi’ claras y otras muchas (casi todas) que lo explican de manera que lo entiendas mal o no entiendas nada (aquí resaltar que la letra pequeña, coge una importancia, sin precedente)

Cuando crees que tienes una idea que es la pera limonera, corres a contarla a tus amigos. ¡Error! No lo hagáis. La cuestión es que empecé a oír cosas como “Podría funcionar, pero no da dinero” (en el futuro pienso hablar de la diferencia que puede haber para mí o para otro de lo que no da dinero), “son unos ladrones, siempre te cobraran mas y mas canon y royalties”, “no compensa”.

Aún así, algo “desaborida” fui al banco. Había visto una franquicia de “vending” que me parecía sencilla. Sin mucha confianza, pregunté. La del banco se puso muy seria, me bombardeó con un Tsunami de preguntas y yo me fui sintiendo cada vez mas pequeñita y cuando salí de allí con una tarjeta de visita en la mano para que alguien me aconsejara sobre un plan de negocio, solo podía pensar ¡Tierra trágame!

Cinco minutos más tarde abandoné la idea de emprender, echándole la culpa a los avatares de tiempo y del destino (esa expresión que usa mi marido me hace mucha gracia) ¡Aquello no era para mí!

Fue la primera vez que pensé en emprender y la primera que desistí